Gil Aluja diseña un algoritmo para determinar la capacidad de atracción inversora

Jaime Gil Aluja, Presidente de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras (RACEF), presentó en el XVI Acto Internacional de la Real Corporación, celebrado entre los pasados 18 y 19 de noviembre, un algoritmo para determinar la capacidad de atracción inversora de territorios y proyectos, a fin de distribuir y optimizar las importantes inversiones previstas en los planes de recuperación y corregir, asimismo, las carencias de algunos de estos proyectos. La sesiones llevaron por título "La nueva economía después del SARS-CoV-2. Realidades y revolución tecnológica".

"Dos crisis económicas consecutivas, la del 2008 y la del 2020, de naturaleza distinta y por tanto con efectos diferentes, han obligado a los gobiernos a adoptar medidas a corto y a largo plazo, dirigidas a paliar las consecuencias negativas inmediatas y a preparar los escenarios fututos en aras a conseguir una recuperación rápida, primero, y una expansión sólida y compartida, después.  Hay que aplaudir la rapidez de la reacción, en general, de las más altas autoridades económicas de Europa y Estados Unidos, en el sentido de inyectar grandes masas financieras en los sistemas económicos. Otra cuestión distinta es la posibilidad de que existan futuras inversiones después de los correspondientes medios financieros recibidos. En definitiva, si tendrá lugar una esperada cadena futura de inversiones generadas por la inversión inicial. No cabe la menor duda de que ello dependerá, muy mucho, de la capacidad de atracción de cada país, para constituirse como un centro deseado por los inversionistas", inició el Académico su reflexión.

Ante la habitual falta de una visión más amplia y de conjunto en estos programas de inversiones, que tampoco suelen tener en cuenta los factores subjetivos que mueven a los inversores, Gil Aluja propone un mecanismo articulado a partir de la lógica difusa que cuente con la supervisión de un equipo pluridisciplinar de expertos. Éstos asumirían la responsabilidad de suministrar las informaciones relativas al proyecto concreto y establecerían los criterios que van a definir el concepto de atractivo inversionista teniendo en cuenta diversos factores. Serian estos mismo expertos quienes asignasen un valor que represente grado o nivel de atracción para las inversiones y los proyectos o territorios concretos. A partir de ahí se podría definir la incertidumbre inversora con los grados o niveles de desorden o índices de incertidumbre inversora.

"Estos algoritmos acostumbran a ser definidos como humanistas, en razón de su capacidad de recoger criterios objetivos y subjetivos a la vez. Las fases o etapas del algoritmo que hemos expuesto, son una palpable muestra de que la ciencia económica humanista existe, y la Escuela de Economía Humanista de Barcelona es una de sus impulsoras. Todo esto comporta cambios muy profundos en la investigación e influye en la docencia, porque los nuevos hallazgos no tienen sentido si únicamente son colocados en un escaparate para el aplauso público. Sólo de esta manera se avanzará en la buena dirección", concluyó Gil Aluja

 
 
 

 

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