González Santoyo desmonta los argumentos contra la inmigración del Gobierno Trump

Federico González Santoyo, Académico Correspondiente para México de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras (RACEF), argumenta en el trabajo "Migrations between Mexico and the United States of America and its contribution to the economy", presentado en el XV Acto Internacional que la RACEF celebró en Barcelona entre los pasados 14 y 15 de noviembre, que los flujos migratorios entre México y Estados Unidos, los más voluminosos en personas como en transacciones económicas que se dan actualmente en el mundo y que se remontan a hace más de un siglo, no suponen una afectación clara ni a la economía mexicana ni a la estadounidense y en ningún caso amenazan el mercado laboral de ninguno de los dos países. González Santoyo ha elaborado su estudio junto a la Académica de Número de la RACEF y directora de su Observatorio de Economía, Ana María Gil, y la investigadora Beatriz Flórez.

"En el Anuario de Migración de Remesas de México de 2018 se establece que las remesas son un flujo altamente correlacionado con los flujos migratorios en el mundo. Entre 2000 y 2017, el número de migrantes tuvo un aumento de casi el 50% de 173 a 258 millones de personas, durante ese mismo período el flujo de remesas casi se cuadruplicó, de 127 a 596 mil millones de dólares anuales. Los mayores emisores de remesas están representados por los Estados Unidos, los países petroleros de la Península Arábiga y las principales economías de Europa occidental. Mientras que India, China, Filipinas, México, Francia y Nigeria son los principales receptores -explica el Académico en su trabajo-. México es el cuarto país que recibe más remesas en el mundo, con 28.800 millones de dólares en 2017, aproximadamente 1.6 millones de hogares dependen de las remesas, de las cuales el 95% provienen de los Estados Unidos".

Para González Santoyo, las políticas de la Administración Trump contra la inmigración perjudicarán a los emigrantes, pero en ningún caso mejorarán el nivel de vida de los trabajadores de su país ni supondrán mayor problema para la economía mexicana en su conjunto. "El impacto económico México-Estados Unidos se aplica directamente por la existencia de marcadas asimetrías salariales entre ambos países, dada la relación de abundancia y escasez de los factores laborales y de capital existentes entre ambas economías. México tiene una gran cantidad de mano de obra que no satisface sus necesidades laborales y económicas hoy en México, por lo tanto, busca migrar naturalmente a Estados Unidos. Ya que es una economía dinámica en el capital, esto genera una demanda natural de atracción de trabajadores de diferentes nacionalidades, que ha sido aprovechado por el trabajador mexicano que no puede ser empleado en su lugar de origen. En estudios recientes se ha encontrado que los flujos migratorios y las remesas están relacionadas con el ciclo económico estadounidense. Por lo que a un mayor nivel de remesas, habrá un mayor nivel de emigrantes. Aunque las remesas no afectan el desarrollo económico de México, ya que las cantidades enviadas, pese a ser significativas a nivel mundial, al ingresar al territorio mexicano se pulverizan en las familias de migrantes para satisfacer necesidades básicas. Por lo tanto, sólo sirven como apoyo de supervivencia para familias principalmente de áreas rurales y no tienen orientación para ser aplicadas en ninguna actividad económica que desencadene y promueva el desarrollo local, regional y nacional", concluye.

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