El neurólogo Jean Askenazy reflexiona sobre la "sonrisa difusa" de la Mona Lisa

Jean Askenazy, reconocido neurólogo y catedrático de la Universidad de Tel Aviv, analiza desde los parámetros de la lógica difusa la sonrisa de la Mona Lisa en un artículo inédito que ha remitido a la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras (RACEF). Askenazy participó en la sesión académica conjunta que la RACEF celebró con la Universidad de León en la capital castellano-leonesa y ejercerá de introductor de la Academia en el acto internacional que ésta celebrará en Israel este próximo mes de mayo.

Para Askenazy, Leonardo Da Vinci era plenamente consciente de que la sonrisa del ser humano tiene para el resto de seres humanos una múltiple función semiótica, desde la fática a la connotativa, lo que le permitió establecer un juego de "engaños" que conducen al espectador al desconcierto. A ello de suma un hábil uso de colores en el límite de perceptibilidad del ojo humano que, junto con inestabilidad ortostática del espectador (la visión cambia según factores que van desde su posición a su estado de ánimo), hacen más ambiguo el gesto. "Las comisuras de la boca, asimétricas y trabajadas con alternancia de colores oscuros y claros, sugieren movimiento que junto a la subjetividad del espectador dan la fasa impresion de una sonrisa activa que aparece y desaparece", señala el estudioso.

Un conjunto borroso (fuzzy set) puede ser representado por cualquier número real en el rango de 0 a 1. Sin saber de arquitectura de la retina, de la dinámica de ortostatismo, del efecto de la inestabilidad del espectador en la contemplación de la pintura y mucho menos de lógica borrosa, Leonardo da Vinci, jugando con los colores en el límite de la percepción, crean la magia de la "sonrisa borrosa".

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