Gilles Grin, Director de la Fundación Jean Monet para Europa y Académico Correspondiente para Suiza de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras (RACEF), apela a un cambio estructural de la Unión Europea a fin de asentarse como un actor más en el nuevo escenario geopolítico que han abierto las políticas internacionales y económicas de Estados Unidos y China en el trabajo "The challenges of european security in a new world", que presentó en la vigésima edición del Seminario Internacional de Barcelona, celebrado los pasados 19 y 20 de noviembre bajo el título genérico "Un nuevo proyecto europeo para un nuevo orden mundial".
Para el experto, Europa se encuentra en un momento decisivo para su seguridad y su papel en el mundo. En un contexto internacional marcado por el cambio del equilibrio entre grandes potencias, el continente afronta desafíos estratégicos que ponen a prueba su modelo político, económico y militar. Es el momento de apostar decididamente, sostiene, por acabar con la dependencia de potencias como Rusia, China y Estados Unidos en ámbitos clave como la energía, los mercados y la defensa.
En su reflexión, Grin apela a las autoridades nacionales y comunitarias a fortalecer su papel impulsando la cooperación militar, la industria de defensa y la coordinación entre Estados miembros, aunque persisten importantes limitaciones derivadas de la fragmentación de los sistemas militares nacionales y de la falta de interoperabilidad. Y, más allá de la dimensión estrictamente militar, el autor señala que Europa debe afrontar varios retos estructurales que condicionarán su futuro. Entre ellos destaca la necesidad de reforzar la resiliencia democrática y el Estado de derecho frente a la polarización política.
"Resiliencia de los sistemas políticos, económicos y sociales europeos, seguridad, competitividad y una ampliación y profundización de la UE. Las tareas pendientes para Europa son numerosas y urgentes y su complejidad exige soluciones sistémicas. El mensaje de los padres fundadores de la década de 1950 y sus sucesores en los momentos cruciales posteriores del proceso de integración europea sigue siendo relevante: ante un mundo en crisis, la importancia del interés común de los pueblos europeos debe traducirse en la implementación de un 'cuadrado mágico' que comprenda métodos de integración y cooperación, instituciones, normas jurídicas y políticas públicas adecuadas, a la altura de los desafíos actuales y futuros", concluye.






