La integración económica europea y la posición de España ante la misma

Resumen: 

La formación de una unidad económica europea supranacional es un deseo muy difundido, pero a los nueve años del Tratado de Roma, no parece verse claro el camino por el que ha de conseguirse. El ensayo pretende proporcionar una explicación a los diferentes interrogantes focalizados en las vicisitudes y dificultades concretas del mercado común así como las perspectivas de la integración europea, analizando la polémica protección-librecambio. Las consecuencias para la economía española de la integración en europea son de dos tipos: a corto plazo (aumento del volumen de nuestro comercio exterior, modificación de la estructura de la producción, etc) a largo plazo se producirá una tendencia a la igualación de los salarios y del interés del capital con el resto de Europa. España es un país pobre de capitales reales y con abundancia de mano de obra, por ello, en caso de integración los obreros españoles tenderían a emigrar y los capitales extranjeros tenderían a acudir. Es posible que la economía española acostumbrada durante siglos a un régimen de semiautarquía le resultase menos dura la sumisión a la nueva disciplina de la EFTA (la otra alternativa de integración europea) que a la más rígida del Mercado Común. Teniendo en cuenta todas estas peculiaridades el Gobierno ha solicitado el ingreso en el Mercado Común. Las negociaciones no han avanzado en los cuatro años transcurridos desde que se formuló la solicitud. No habría que olvidar la alternativa de la EFTA.

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