El control de la banca por el Estado

Resumen: 

A raíz de nuestra guerra civil y la subsiguiente guerra mundial, la estructura financiera española pasó de un sistema fiduciario a un sistema monetario subordinado a una política de déficit fiscal y desarrollo económico que precisa de la continua creación de dinero, con consecuencias inflacionistas. La Ley de Ordenación Bancaria de 31 de diciembre de 1946 consolidó ese carácter dirigido de nuestro sistema, determinando el volumen de circulación fiduciaria que podría ser establecido libremente por el Gobierno, lo que aceleró la inflación, proceso que se intentó detener a partir de 1947 con restricción de créditos y regulando los tipos de interés a través del Consejo Superior Bancario. Se provocó una crisis con el cierre de muchas empresas y la agudización del déficit del sector publico se cubrió mediante la monetización de Deuda Publica. Se produce cierta normalidad monetaria entre 1951 y 1955, por la buena coyuntura agrícola e industrial y el aporte de la ayuda americana y créditos extranjeros. El núcleo central del sistema bancario es el Banco de España, único instituto emisor y que actúa además como Banco de banqueros. Hay Entidades Oficiales de Crédito a Largo Plazo, instituciones estatales especializadas en determinadas ramas de la economía y la banca privada que realiza las operaciones particulares y utiliza las posibilidades que le otorga en cada momento el Banca de España para mantener los niveles adecuados de liquidez. El Comisario de la Banca Oficial coordina la política y el control de las entidades oficiales de crédito (Hipotecario, Crédito Local, Crédito Industrial, Agrícola, etc.) Finalmente se analiza el papel en las Cajas de Ahorro estructuradas geográficamente y sometidas al control del Instituto de Crédito de las Cajas de Ahorro, dependientes a su vez del Ministerio de Hacienda. Paralelamente al Instituto existe desde 1926 la Confederación de Cajas de Ahorro, que reviste la forma jurídica de Asociación. Como conclusión se hace hincapié de que aceptada la posición intervensionista del Estado en la banca, sería conveniente la adaptación de los órganos de control a las nuevas fórmulas de financiación. En una economía que intenta ser abierta y apoyarse en el mercado, el intervensionismo a ultranza tiene tantos inconvenientes que le impide evolucionar, lo que sucederá en un futuro, con más o menos retraso y aplicar los controles y procedimientos de aquellos países donde la libertad ha hecho posible que el mercado de capitales fuese adaptándose a los cambios económicos, mediante alicientes más que de prohibiciones. La pieza clave es la liberalización de las normas reguladoras.

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